
Dicen que todas las cosas pasan por algo, y no se que será ese algo, pero ha pasado y te deja la sensación de que todo lo que has trabajado no ha valido para nada, o al menos no ha valido para lo que tu deseabas.
Y era mi ilusión, era mi ilusión cambiar las cosas, y demostrar que con una sonrisa, un poco de tacto y con un gran equipo de gente las cosas podían ir a mejor, pero no me han dejado ni hacer la prueba, ¿LA RAZÓN’, estoy demasiado implicada, tiene guasa la cosa, prefieren la ley de la autoridad, de la distancia, y todo lo hacen por miedo, miedo a que la gente se una y les cause problemas. Muchos pensareis que he sido una ingenua al pensar que podía ser de otra manera, pero lo cierto es que creí que iba a ser posible y me he caído desde lo más alto y me he hecho bastante daño.
Pero ¿sabeis que?, después de llorar ayer, de soltar por mi boquita toda clase de lindezas, de pensar, pensar y pensar, recibir besos y abrazos, oir los sabios y reconfortantes consejos de unos y de otros, estoy mucho mejor, es lo que tiene haber caído otras veces, que aprendes a levantarte más rapido y sobre todo a relativizar mucho, a darte cuenta de que es lo importante en la vida. Me quedo con la idea que me lleve ayer del Centro y con la conciencia muy tranquila, porque si volviera a empezar creo que actuaría de manera similar, con lo cual, este puesto nunca hubiera sido para mí, que se le va a hacer…
No se cual será mi futuro, porque ahora no es momento de pensar en ello, necesito que pase un poco de tiempo, mi intención es implicarme menos y hacer lo justo y necesario, pero como llevo casi 30 años conociéndome se que al final volveré a hacer lo mismo. Seguramente vuelva a caer, pero quiza me haga solo un rasguño, me sacuda un poco el polvo y vuelva a la carga, porque hay que luchar por lo que se cree, por lo que hace que te levantes cada mañana con mucho sueño pero con una sonrisa, por todo aquello que merece la pena conservar y cuidar día a día, porque cuando caes es lo que te salva de no volver a levantarte más.
Y era mi ilusión, era mi ilusión cambiar las cosas, y demostrar que con una sonrisa, un poco de tacto y con un gran equipo de gente las cosas podían ir a mejor, pero no me han dejado ni hacer la prueba, ¿LA RAZÓN’, estoy demasiado implicada, tiene guasa la cosa, prefieren la ley de la autoridad, de la distancia, y todo lo hacen por miedo, miedo a que la gente se una y les cause problemas. Muchos pensareis que he sido una ingenua al pensar que podía ser de otra manera, pero lo cierto es que creí que iba a ser posible y me he caído desde lo más alto y me he hecho bastante daño.
Pero ¿sabeis que?, después de llorar ayer, de soltar por mi boquita toda clase de lindezas, de pensar, pensar y pensar, recibir besos y abrazos, oir los sabios y reconfortantes consejos de unos y de otros, estoy mucho mejor, es lo que tiene haber caído otras veces, que aprendes a levantarte más rapido y sobre todo a relativizar mucho, a darte cuenta de que es lo importante en la vida. Me quedo con la idea que me lleve ayer del Centro y con la conciencia muy tranquila, porque si volviera a empezar creo que actuaría de manera similar, con lo cual, este puesto nunca hubiera sido para mí, que se le va a hacer…
No se cual será mi futuro, porque ahora no es momento de pensar en ello, necesito que pase un poco de tiempo, mi intención es implicarme menos y hacer lo justo y necesario, pero como llevo casi 30 años conociéndome se que al final volveré a hacer lo mismo. Seguramente vuelva a caer, pero quiza me haga solo un rasguño, me sacuda un poco el polvo y vuelva a la carga, porque hay que luchar por lo que se cree, por lo que hace que te levantes cada mañana con mucho sueño pero con una sonrisa, por todo aquello que merece la pena conservar y cuidar día a día, porque cuando caes es lo que te salva de no volver a levantarte más.



