
Me gusta que me den los buenos días, creo que es una buena forma de empezar la jornada y saber que como está la persona que te los ha dado, si esta cansada, triste, contenta, si se alegra de verte o si es mejor dejar pasar un rato antes de hablarla (¿verdad buttercup?…pero por lo que no paso es porque no me los den, o que al pasar emitan una especie de gruñido que yo tenga que interpretar, y claro, yo a los gruñidos no reacciono bien, perdonadme, es que soy así de susceptible.
Y es que si de buena mañana me miran como si me perdonasen la vida o lo primero que me llevo es una mala contestación y o un reproche, pues bueno, lo aguanto durante un tiempo, saco mi empatismo (¿esta palabra existe ana?) a pasear y pienso que todo el mundo tiene un mal día, que que malo es el stress y que debe ser difícil asumir ciertas cosas en la vida de uno. Y así me puedo tirar un tiempo, incluso siendo abogado del diablo, pero llega un día en el que el encierro el empatismo bajo cuatro llaves y me canso de que con lo que me cuesta levantarme, de lo mal que le sientan al niño (pobre) los tres despertadores que me pongo y de lo que me gusta ver el embalse con el Yelmo al fondo según me acerco, como dice el dicho, venga alguien y lo j…
Y eso no es todo, de hecho lo que peor llevo es que la ilusión, las ganas, el buen hacer, la paciencia, la tolerancia, las tostadas, los postres, las risas, las fotos, las confidencias, el rincón de llorar, los peces, el frío, el pues no se donde está, la maldad sana, el saberte apoyado y querido, el poder todo con una gotita de motivación se estropee por que no se sea capaz de dar los buenos días, y por no ser consciente de la suerte que uno tiene por rodearse de estas grandes personas. Puedo parecer tonta, pero compadezco a quien no lo sabe ver, porque se pierde algo tan grande…algo que a día de hoy no cambio, porque me gusta, creo en ello y merece la pena. Gracias por hacer que mi día a día sea tan bueno.
Se me olvidaba ¡¡¡¡¡Buenos días!!!!
Y es que si de buena mañana me miran como si me perdonasen la vida o lo primero que me llevo es una mala contestación y o un reproche, pues bueno, lo aguanto durante un tiempo, saco mi empatismo (¿esta palabra existe ana?) a pasear y pienso que todo el mundo tiene un mal día, que que malo es el stress y que debe ser difícil asumir ciertas cosas en la vida de uno. Y así me puedo tirar un tiempo, incluso siendo abogado del diablo, pero llega un día en el que el encierro el empatismo bajo cuatro llaves y me canso de que con lo que me cuesta levantarme, de lo mal que le sientan al niño (pobre) los tres despertadores que me pongo y de lo que me gusta ver el embalse con el Yelmo al fondo según me acerco, como dice el dicho, venga alguien y lo j…
Y eso no es todo, de hecho lo que peor llevo es que la ilusión, las ganas, el buen hacer, la paciencia, la tolerancia, las tostadas, los postres, las risas, las fotos, las confidencias, el rincón de llorar, los peces, el frío, el pues no se donde está, la maldad sana, el saberte apoyado y querido, el poder todo con una gotita de motivación se estropee por que no se sea capaz de dar los buenos días, y por no ser consciente de la suerte que uno tiene por rodearse de estas grandes personas. Puedo parecer tonta, pero compadezco a quien no lo sabe ver, porque se pierde algo tan grande…algo que a día de hoy no cambio, porque me gusta, creo en ello y merece la pena. Gracias por hacer que mi día a día sea tan bueno.
Se me olvidaba ¡¡¡¡¡Buenos días!!!!






