
Dicen que de vez en cuando es bueno tirar cosas que tienes acumuladas sin saber muy bien porqué, que renuevas tus energías y de paso, seamos prácticos, te quitas un montón de porquería de en medio.
Pues estos días, me he limpiado un montón y tengo las energías nuevitas y renovadísimas, porque aunque es muy raro en mí y teniendo en cuenta mi incipiente síndrome de Diógenes, he tirado un montón de cosas. Y es que cuando las miro, siempre pienso “esto seguro que me sirve alguna vez” o “que pena, con lo bien que me lo pase este día…”. Y claro, con ese tipo de pensamientos, al final lo que ocurre es que acabas teniendo muchas cosas “imprescindibles”, montañas de entradas de cine, teatro, museos, billetes de viaje, folletos de viajes que te gustaría hacer, folletos de viajes que has hecho y que si no te leíste entonces en tu vida lo vas a hacer etc, etc, etc
Al hacer una mudanza, también recuerdas un montón de cosas y haces una especie de examen interior, ves aquellas cosas que en su momento te hicieron feliz o te pusieron triste y compruebas como algunas de ellas siguen haciendo mella en ti, y otras te son indiferentes. Estos días he recordado momentos con muchos de vosotros, la mayoría buenos, he recordado viajes, reuniones de trabajo (estuve mirando cuadernos antiguos, de reuniones cuando era educadora, de cosas que hacíamos por ese entonces), cd´s antiguos, canciones, bufff un montón de cosas. Me he parado un rato en todas ellas (asi he tardado tanto, claro) y la verdad ha sido algo emocionante. Y claro, como todo, también me he encontrado con cosas que me han recordado malos momentos, porque fue cuando entre en esta casa cuando estuve tan pochita, y ayer rompí muchas de esas cosas en trocitos muy pequeños, la verdad es que ya casi tenian el status de cosas que me causan indiferencia, pero rompi todo muy bien (literal y figuradamente) para que no vuelvan a aparecer, aunque como todo en la vida, me guarde una porción bien dentro, para recordar que hay que aprender de lo bueno y lo malo, y que por suerte, siempre podemos acabar rompiendo en mil pedazos lo que una vez no podíamos ni tocar.
Pues estos días, me he limpiado un montón y tengo las energías nuevitas y renovadísimas, porque aunque es muy raro en mí y teniendo en cuenta mi incipiente síndrome de Diógenes, he tirado un montón de cosas. Y es que cuando las miro, siempre pienso “esto seguro que me sirve alguna vez” o “que pena, con lo bien que me lo pase este día…”. Y claro, con ese tipo de pensamientos, al final lo que ocurre es que acabas teniendo muchas cosas “imprescindibles”, montañas de entradas de cine, teatro, museos, billetes de viaje, folletos de viajes que te gustaría hacer, folletos de viajes que has hecho y que si no te leíste entonces en tu vida lo vas a hacer etc, etc, etc
Al hacer una mudanza, también recuerdas un montón de cosas y haces una especie de examen interior, ves aquellas cosas que en su momento te hicieron feliz o te pusieron triste y compruebas como algunas de ellas siguen haciendo mella en ti, y otras te son indiferentes. Estos días he recordado momentos con muchos de vosotros, la mayoría buenos, he recordado viajes, reuniones de trabajo (estuve mirando cuadernos antiguos, de reuniones cuando era educadora, de cosas que hacíamos por ese entonces), cd´s antiguos, canciones, bufff un montón de cosas. Me he parado un rato en todas ellas (asi he tardado tanto, claro) y la verdad ha sido algo emocionante. Y claro, como todo, también me he encontrado con cosas que me han recordado malos momentos, porque fue cuando entre en esta casa cuando estuve tan pochita, y ayer rompí muchas de esas cosas en trocitos muy pequeños, la verdad es que ya casi tenian el status de cosas que me causan indiferencia, pero rompi todo muy bien (literal y figuradamente) para que no vuelvan a aparecer, aunque como todo en la vida, me guarde una porción bien dentro, para recordar que hay que aprender de lo bueno y lo malo, y que por suerte, siempre podemos acabar rompiendo en mil pedazos lo que una vez no podíamos ni tocar.

2 comentarios:
Enhorabuena princesa!!! Eres una tía muy valiente, ojalá que cuando me toque a mi la mudanza tenga tantos ánimos como tú. Ya me contaréis lo de la quedada y charlaremos juntas.
Muchos besos a todas y uno enorme para Gaia. Estoy orgullosa de todas.
Las mudanzas forman parte de sese grupo de acciones rodeadas de ansiedad que uno nunca quiere hacer porque, aun durante un pequeño periodo de tiempo, te quedas sin nada. Ése que va entre 'lo desmonto' y 'lo monto'. Por el camino, siempre se pierde algo y, sobre todo, se tiran restos de vidas que ya no usas. Porque, menos mal, cada día estrenas una. Love uuuuuuu
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