
Aunque se que es tarde, no podía dejar de comentarlo, porque me llevo la historia en la cabeza y prefiero contarla antes de ir a dormir. Hemos estado las niñas viendo una película en principio lacrimógena (Guada, tenías razón, que cuajo) y al final lacrimógena también, pero con un mensaje claro, el ahora es lo que cuenta, los planes tienen un sentido relativo y muchas de las cosas que no apreciamos porque esperamos un momento mejor, son cosas, situaciones, sentimientos que dejamos escapar entre los dedos, espacios de tiempo que no valoramos hasta que las echamos de menos, hasta que no podemos recuperarlos porque ese momento perfecto, ese que ahora recordamos con lágrimas en los ojos desapareció, lo dejamos volar.
Puede que sea una historia de amor de película, esas que llenan de pajaros las cabezas de adolescentes (y no tan adolescentes, que más de una hubiera perdido los papeles con el actor que hace de Dani Ducret, ¿o no?) pero que bonita y que triste ha sido.
Si no hubiera sido por la risa tonta que hemos tenido después, por ese ratito de tontería, creo que aún tendría ese nudo en el estómago de aguantar las ganas de llorar, porque aunque nos conozcamos prácticamente de toda la vida ¡¡¡¡lo que nos cuesta llorar en público!!!, preferimos estar ahogándonos, oyendo a la de al lado tragar saliva a soltar el nudo y llorar a gusto, con lo a gusto que hubieramos estado durmiendo a pierna suelta como el davi.
Creo que no he logrado mi objetivo y me sigo llevando la historia en la cabeza, espero que al menos me sirva para recordarla de vez en cuando, para apreciar estos momentos que estoy viviendo ahora, para no tenerlos que echar de menos después.
Hasta mañana, buenas noches.
Puede que sea una historia de amor de película, esas que llenan de pajaros las cabezas de adolescentes (y no tan adolescentes, que más de una hubiera perdido los papeles con el actor que hace de Dani Ducret, ¿o no?) pero que bonita y que triste ha sido.
Si no hubiera sido por la risa tonta que hemos tenido después, por ese ratito de tontería, creo que aún tendría ese nudo en el estómago de aguantar las ganas de llorar, porque aunque nos conozcamos prácticamente de toda la vida ¡¡¡¡lo que nos cuesta llorar en público!!!, preferimos estar ahogándonos, oyendo a la de al lado tragar saliva a soltar el nudo y llorar a gusto, con lo a gusto que hubieramos estado durmiendo a pierna suelta como el davi.
Creo que no he logrado mi objetivo y me sigo llevando la historia en la cabeza, espero que al menos me sirva para recordarla de vez en cuando, para apreciar estos momentos que estoy viviendo ahora, para no tenerlos que echar de menos después.
Hasta mañana, buenas noches.

