
Mi querida amiga orriols me dejo el otro dia un libro del que habia oido hablar, pero aun no me habia parado a leer. Debo confesar que me parecia un libro mas de estos que fomentan la guerra de sexos y los conflictos del tipo “no dejes que un hombre te diga lo que tienes que hacer, se tu misma, lucha por tus derechos (el no los tiene) y si no consigues cambiarlo, dejalo, tu vales mucho mas que todo eso…”. Pero no, me ha sorprendido encontrarme con un intento de reconciliación, con una forma de ver las relaciones desde el conflicto, desde las diferencias, desde un estoy harta/o, pero que busca la comprensión, el entendimiento y la forma de cambiar los conflictos, pero no a las personas que forman parte de ellos.
He leido poquito aún, pero me ha sorprendido asentir a casi cada párrafo, encontrarme con frases que suelen aparecer en mi vida parejil y que irremediablemente causan una discusión abierta.
Voy a hacer una prueba, simplificando mucho el texto, ¿a alguien le suene la siguiente situación?. Ante un problema:
- El hombre: Se refugia en su “cueva”, prefiere no hablar, lo gestiona el todo, lo mastica, lo digiere, busca soluciones, piensa, piensa y piensa y cuando ya lo tiene sale de la “cueva” y vuelve a ser el de antes. Pensar ahora en nuestra actitud ante esta vuelta a las cavernas, la mayoría no entendemos esta situación y nos empeñamos en tirar de él hacia fuera, o reclamar nuestro derecho a la información, y claro, que nos pasa, que al final…
- La mujer: Normalmente cuando hay un problema (no siempre pasa, todas lo sabemos) solemos exteriorizarlo más, a lo mejor no lo publicamos en el hola, pero al final acabamos contandolo y nos viene bien una orejilla amiga que nos escuche, aunque tampoco pueda aportar mucho, pero al menos que nos comprenda y empatice un poco con nuestro problemilla. Ante esta situación, el hombre intenta dar una solución rápida, o un consejo acertado, cuando en el fondo, solo queremos soltar lastre, sabemos que no existe la solución mágica, pero parece que cuando alguien nos escucha, el peso disminuye.
Y ahí estamos, hombres y mujeres, con buena intención, con ganas de disminuir el conflicto pero sin entendernos del todo, intentando ayudar pero complicando aún más las cosas y generando aún más problemas. El libro sugiere paciencia, dejar al hombre en su cueva a no ser que realmente necesitemos su aparición, dejar que la mujer cuente y se exprese, aunque no haya una solución inmediata ni en el fondo la necesite. Dar a cada uno su tiempo y comprender que aunque no nos comprendamos, existe un lugar donde el entendimiento tiene su espacio, donde siendo diferentes, podamos ser iguales.
Seguire leyendo, os contare mis avances, gracias orri por la recomendación, no esperaba menos de ti.
He leido poquito aún, pero me ha sorprendido asentir a casi cada párrafo, encontrarme con frases que suelen aparecer en mi vida parejil y que irremediablemente causan una discusión abierta.
Voy a hacer una prueba, simplificando mucho el texto, ¿a alguien le suene la siguiente situación?. Ante un problema:
- El hombre: Se refugia en su “cueva”, prefiere no hablar, lo gestiona el todo, lo mastica, lo digiere, busca soluciones, piensa, piensa y piensa y cuando ya lo tiene sale de la “cueva” y vuelve a ser el de antes. Pensar ahora en nuestra actitud ante esta vuelta a las cavernas, la mayoría no entendemos esta situación y nos empeñamos en tirar de él hacia fuera, o reclamar nuestro derecho a la información, y claro, que nos pasa, que al final…
- La mujer: Normalmente cuando hay un problema (no siempre pasa, todas lo sabemos) solemos exteriorizarlo más, a lo mejor no lo publicamos en el hola, pero al final acabamos contandolo y nos viene bien una orejilla amiga que nos escuche, aunque tampoco pueda aportar mucho, pero al menos que nos comprenda y empatice un poco con nuestro problemilla. Ante esta situación, el hombre intenta dar una solución rápida, o un consejo acertado, cuando en el fondo, solo queremos soltar lastre, sabemos que no existe la solución mágica, pero parece que cuando alguien nos escucha, el peso disminuye.
Y ahí estamos, hombres y mujeres, con buena intención, con ganas de disminuir el conflicto pero sin entendernos del todo, intentando ayudar pero complicando aún más las cosas y generando aún más problemas. El libro sugiere paciencia, dejar al hombre en su cueva a no ser que realmente necesitemos su aparición, dejar que la mujer cuente y se exprese, aunque no haya una solución inmediata ni en el fondo la necesite. Dar a cada uno su tiempo y comprender que aunque no nos comprendamos, existe un lugar donde el entendimiento tiene su espacio, donde siendo diferentes, podamos ser iguales.
Seguire leyendo, os contare mis avances, gracias orri por la recomendación, no esperaba menos de ti.
